No es poca cosa llegar a la plena certeza del corazón en la verdad del testimonio divino. No hablo del asentimiento histórico que un juicio ilustrado pueda prestar, ni siquiera de aquel consentimiento de la mente y temblorosa fe del corazón con que el alma se haya atrevido a depositar una humilde confianza en Cristo, aunque esto no es poca cosa. Me refiero a esa fe firme, inconmovible y arraigada en la verdad, que suele ser obra posterior, fruto del tiempo y de la profunda experiencia, antes de que el corazón quede del todo enseñado en ella. No se crea que menospreciamos el grado más pequeño de fe. Creer que la Palabra de Dios es verdadera y, sobre esa base, renunciar a toda otra dependencia para descansar sencillamente en el plan de salvación revelado, es una bendita conquista, posible solo por el poder del Espíritu Santo. Pero conocer esa verdad por la experiencia de su poder santificador, por la preciosa realidad del cumplimiento de sus promesas, por su sostén en la tristeza y por su luz suficiente en la oscuridad, es un peldaño más alto en la escalera de la fe.
Es una misericordia inefable estar firmemente cimentados en la creencia de la verdad. Que hablen los que así han sido enseñados. Que testifiquen que la Palabra de Dios, cuando creyeron por primera vez, era como un libro sellado, comparada con lo que es ahora. Desde que avanzaron en la vida divina, guiados e instruidos por el Espíritu de verdad, se ha abierto a su mente con toda la luz y frescura de una nueva revelación: doctrinas antes misteriosas son ahora lúcidas, promesas antes insípidas son ahora dulcemente consoladoras, preceptos antes tediosos son ahora poderosamente persuasivos. ¿A qué se debe esta madurez? Sin dudar respondemos: al testimonio del Espíritu, que profundiza su obra en el corazón, enseña al alma de modo más experimental y la guía con mayor plenitud a toda la verdad.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - March 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.