Una vida que resplandece

Cristo, amigo de nuestras alegrías

El ministerio de Jesús comenzó en medio de la alegría humana, recordándonos que Él es amigo tanto de nuestros momentos de gozo como de nuestras horas de tristeza.

«Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.» Juan 2:1-2

El ministerio de Cristo se inauguró en medio de escenas de felicidad humana. Necesitamos aprender que Cristo no es solamente un amigo para nuestras horas de tristeza, sino también para nuestros momentos de alegría. No pensamos lo suficiente en esto. Consideramos la religión demasiado «como una lámpara que arde débilmente en un sepulcro», y no como un sol que resplandece entre el brillo y la radiancia del más hermoso día. Sin duda, es cuando llega la angustia cuando Cristo nos parece más precioso, pero Él es también un amigo para nuestro regocijo.

Esta lección de las bodas de Caná no deberíamos perderla. Nuestro Señor no frunce el ceño ante los placeres puros e inocentes. El gozo sano es un deber en su lugar, tan realmente como lo es la oración. No necesitamos temer invitar a Cristo a nuestros deleites sociales; en verdad, si no podemos invitarlo, algo debe estar mal en los placeres mismos.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: JESUS AT THE FEAST

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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