Todo hombre verdaderamente renovado es un alma viviente. Posee una vida interior y espiritual. La primera característica de esta vida es que se injerta sobre un estado de muerte. Las palabras del apóstol lo explican: «Porque yo por la ley soy muerto a la ley, para vivir a Dios.» «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo.» Su sentido es sencillo: el alma viviente está muerta a la ley de Dios como instrumento de vida y a sus obras como fundamento de salvación. Está muerta también a la maldición y a la tiranía de la ley, y por tanto a su poder de condenar. A todo esto, el alma vivificada por Cristo está muerta con Cristo. Así queda claro que un hombre, muerto ya en delitos y pecados, debe morir moralmente antes de poder vivir espiritualmente. La crucifixión con Cristo debe preceder a la vida con Cristo. Debe morir a todo esquema y esperanza de salvación en sí mismo, antes de recibir plenamente a Cristo como vida de su alma. Este misterio espiritual el hombre natural no puede recibir; solo puede quien «nace del Espíritu».
El Señor Jesús es VIDA ESENCIAL. De pie junto a la tumba que encierra al alma muerta en pecado, la VIDA ESENCIAL exclama: «Yo soy la resurrección y la vida; ¡sal fuera!» y en un instante el alma es vivificada y se levanta a novedad de vida. ¿Qué sino la Deidad podría realizar esto? Quítate los zapados de tus pies, porque pisas tierra santa. Jesús es el VERDADERO DIOS y la VIDA ESENCIAL. La más pequeña semilla, el más humilde insecto, la más baja criatura de la tierra, y el más poderoso ángel y el más brillante santo en el cielo, extraen su vida de Cristo. ¡Qué ser tan glorioso es el Hijo de Dios, cuya energía inagotable sostiene cada instante todo lo que tiene vida, impidiendo que se destruya y que cumpla su propia destrucción! ¿Quién no creería en Él, quién no lo amaría, quién no lo serviría? ¿Quién no lo coronaría como Señor de todo?
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - January 15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.