Pero una obra mayor, una liberación más poderosa y gloriosa, descendió nuestro Redentor todopoderoso a realizar. A esto daba testimonio el Espíritu de Cristo que estaba en el profeta Isaías: «El Espíritu de Jehová está sobre mí, porque me ha ungido Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los pobres, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los presos apertura de la cárcel». El Señor vio desde el cielo la aflicción de su pueblo escogido en Egipto —tierra de tinieblas, esclavitud y opresión—, oyó su clamor a causa de sus duros exactores, conoció sus angustias y descendió para librarlos y sacarlos a una tierra buena y espaciosa, que fluye leche y miel.
¡Oh, de qué tierra de sombras, de qué horno de hierro y de qué duro opresor ha librado Jesús a su pueblo! Los ha rescatado de un estado de naturaleza para introducirlos en un estado de gracia; de la ignorancia de Dios, de Cristo y de sí mismos en que la caída los envolvió; de la culpa del pecado y de la condenación de la ley; de la cautividad y tiranía de Satanás y de su dura servidumbre. ¿Y en qué tierra de reposo, bendición y abundancia los ha introducido? En relación de pacto con Dios como hijos adoptivos; en estado de perdón y aceptación; en el gozo de su amor y presencia; para conocer a Dios como Padre reconciliado y conocer su unión con Jesús, su Cabeza exaltada.
¿Cómo describiremos el amor de nuestro Redentor? No lo persuadió la conveniencia ni lo obligó la fuerza a la cruz: lo constriñó su propio amor. El amor por su iglesia, su esposa, lo llevó sobre sus alas, desde el trono más alto de la gloria hasta el abajamiento más profundo de la tierra. Conociendo todo lo que sobrevendría, Jesús salió al encuentro de su pasión, no con el ánimo del héroe que busca fama, sino con la fuerza irresistible de un amor que lo habría dispuesto a mil muertes si la ley del Padre lo exigiera y la salvación de su iglesia lo requiriera. «Cristo también nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante». En verdad Jesús, nuestro gran Libertador, es «tenido por digno de mayor gloria que Moisés».
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - October 31
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.