El ojo de nuestra fe ha de estar siempre fijo en Jesús, pues la Persona de Cristo es el gran objeto de la fe, y perderle de vista es perder de vista el Camino, la Verdad y la Vida. ¿No es el mismo Jesús ahora que fue en la tierra? Es verdad que está exaltado a una altura inconcebible de gloria, de modo que cuando Juan le vio, aun como velado en cierta medida, cayó a sus pies como muerto. Pero es el mismo Jesús ahora que cuando fue varón de dolores y experimentado en quebranto; y así como lleva el mismo cuerpo humano, así tiene el mismo corazón tierno y compasivo. Todo lo que fue en la tierra como Jesús, lo sigue siendo en el cielo. Toda esa ternura y gentileza, toda esa piedad para los pobres pecadores sensibles, toda esa compasión por los ignorantes y los extraviados, toda esa gracia y verdad que vinieron por él y se manifestaron en él, todo ese amor sangrante y moribundo, toda esa simpatía con los afligidos y tentados, todo ese poder para sanar con una palabra toda enfermedad y dolencia, toda esa belleza y bienaventuranza sobresalientes por las cuales es para los que le han visto el principal entre diez mil y el enteramente amado, no solo lo retiene en los cielos altísimos, sino que está, por así decirlo, dotado de mayor capacidad para ejercerlos.
Pues todo poder le es dado en el cielo y en la tierra, y todas las cosas son puestas bajo sus pies, y eso no solo por su propio bien, sino para que él sea la Cabeza sobre todas las cosas para la Iglesia.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.