Vemos que la familia viviente de Dios es presentada a veces bajo el carácter de los "hambrientos". Veamos tras qué tienen hambre. ¿Es el placer, el honor, el ascenso, el respeto? ¡Oh, no! Estos juguetes y adornos no pueden saciar el hambre espiritual de un alma viviente. No pueden tener hambre de aquello con lo que no se pueden alimentar. Tienen hambre, pues, de justicia, como dijo el Señor: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia". Tienen hambre del mismo Dios en sus manifestaciones benditas; tienen hambre del pan de vida que descendió del cielo, para que un hombre coma de él y no muera.
Cristo en la mera letra de la palabra no puede satisfacer su apetito agudo. Deben alimentarse de él internamente, o su hambre continúa. Para estas almas hambrientas y famélicas, tener a Cristo en la letra es como un mendigo hambriento fuera de una tienda donde hay abundancia de provisiones, sin un centavo para comprarlas. ¿Qué es Cristo en la letra? ¿Quitará una vista de Cristo en la palabra de Dios la carga de culpa, traerá paz al alma, purgará la conciencia o subyugará el poder del pecado? Pero la presencia de Cristo en el alma puede hacer todas estas cosas a la vez. Así, un alma hambrienta y famélica sólo puede ser saciada con Cristo que entra en su corazón como esperanza de gloria.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: March 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.