«Y recorría Jesús toda Galilea... predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad.» Mateo 4:23
A veces se acusa a la religión de ocuparse solo de las almas de las personas y de no preocuparse por sus cuerpos. Pero la acusación carece de fundamento. La mirada más superficial al relato del evangelio muestra que Jesús mismo se conmovía profundamente ante los sufrimientos de la gente, y ejercía continuamente su poder para sanarlos. Casi todas sus grandes obras fueron milagros de sanidad.
Cabe recordar entonces que todo el sistema de instituciones para aliviar el sufrimiento y cuidar a los que padecen —hospitales, asilos para toda clase de personas desafortunadas, y hogares para los huérfanos, los ancianos y los enfermos mentales— es fruto del cristianismo. Allí donde los cristianos acuden a los enfermos, los heridos y los que sufren, ministrando de cualquier manera a su consuelo, allí Jesús anda con simpatía y sanidad. Él no cuida solamente las almas de los hombres, sino también sus cuerpos.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: CHRIST IN THE SICK-ROOM
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.