El creyente en Jesús está divinamente y ricamente alimentado. Vive de más que el pan de los ángeles. Poco sabemos de qué sea ese alimento, pero sí sabemos esto: jamás probaron los ángeles nada superior a la gracia redentora y al amor que muere. Este banquete admirable fue reservado para el hombre caído, pecador, condenado a muerte. Acércate con fe, oh alma mía, y siéntate de nuevo a esta mesa celestial preparada por el amor electivo y la gracia soberana. Escucha la descripción del banquete hecha por quien es a la vez su fundador y su sustancia: «Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida».
«Mi carne es verdadera comida». El lenguaje es figurado, y ha de interpretarse como sus palabras en otra ocasión: «Yo soy la puerta». Tal interpretación, la única racional y teológica correcta, desecha la noción de una presencia corpórea de Cristo en los elementos de la Cena. Tal es el pan divino, el verdadero alimento del alma renovada. El Señor nunca quiso que los suyos vivieran de algo inferior a Él mismo. La vida que hay en nosotros es divina, y su nutrición ha de ser divina; es del cielo, y su alimento ha de ser celestial; es sobrenatural, y su comida ha de ser espiritual. Si intentamos vivir de otra cosa que no sea Cristo, pronto exclamaremos con amargura: «Mi flaqueza, mi flaqueza».
Tal es la vida cotidiana de fe que hemos de vivir, y solo viviéndola crecemos en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. La palabra, el ministerio y las ordenanzas son medios divinamente designados y preciosísimos, pero no son Cristo, y solo ayudan en cuanto nos conducen a Cristo. Oh, vive diaria y sencillamente de Cristo, y tu alma estará robusta y floreciente. Vive de Él para todo: para la gracia que somete el poder del pecado y para la sangre que limpia la culpa del pecado. No busques dentro de ti la santidad y el consuelo, sino solo en Jesús. «De mí será hallado tu fruto».
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: THE LORD MY FOOD
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.