"Cristo es todo en todos." Colosenses 3:11
Todos los bienes nos son transmitidos y comunicados por medio de Cristo. Así como nuestras ricas mercaderías, como las joyas y las especias, nos llegan por mar, así todas las bendiciones celestiales navegan hacia nosotros a través del mar rojo de la sangre de Cristo.
Cristo es aquel conducto espiritual por el cual el aceite de oro de la misericordia se derrama en el alma.
Cristo es todo en todos. Él es un tesoro y depósito de todas las riquezas espirituales. Puedes ir con la abeja, de flor en flor, y libar un poco de dulzura aquí y allá, pero nunca tendrás suficiente hasta que vengas a Cristo, porque Él es todo en todos. Hay bastante en Cristo... para disipar todos nuestros temores, para quitar todas nuestras cargas, para suplir todas nuestras necesidades.
"Las inescrutables riquezas de Cristo." Efesios 3:8
No puede haber defecto en aquello que es infinito.
Cristo es el bien más supremo. Pon lo que quieras en la balanza con Cristo, y Él lo supera infinitamente.
Cristo es el bien más suficiente. El que tiene a Cristo no necesita más. El que tiene el océano no necesita la cisterna.
Cristo es el bien más adecuado. En Él habita toda la plenitud, Colosenses 1:19. Cristo es todo cuanto el alma puede desear. Cristo es... hermosura para adornar, oro para enriquecer, bálsamo para sanar, pan para fortalecer, vino para consolar, ¡y salvación para coronar!
Cristo endulza todos nuestros consuelos. El que tiene a Cristo puede decir: "¡Esta misericordia me es dada por la mano de mi Salvador! ¡Es una prenda de amor de Él, una garantía de gloria!"
Cristo santifica todas nuestras cruces. Ellas serán medicina para el alma; sacarán el pecado y obrarán la gracia. Cristo vela para que su pueblo no pierda nada en el horno de la aflicción, sino sus impurezas de escoria.
Cristo es la bendición más rara. Cristo es una joya con la que pocos se enriquecen. Esto debe elevar nuestra estima por Él y avivar nuestra búsqueda de Él. Muchos oyen de Cristo, pero pocos lo tienen. Muchos tienen a Cristo resonando en sus oídos, pero pocos son los que tienen a Cristo formado en sus corazones.
Cristo es el bien más escogido. Dios muestra más amor al darnos a Cristo que al darnos coronas y reinos. Dios puede dar a un hombre muchas cosas mundanas y odiarlo. Dios puede dar a otros un poco de oro y plata, pero si te da a Cristo, te da todo cuanto jamás ha tenido.
Sin Cristo, nada más es bueno. Sin Cristo, la salud no es buena; es combustible para la lujuria. Sin Cristo, las riquezas no son buenas; son lazos dorados. Sin Cristo, las ordenanzas no son buenas; son como pechos sin leche. Sin Cristo, nos condenarán. Millones van al infierno cargados de ordenanzas.
Haz a Cristo todo en tus afectos. No desees nada sino a Cristo. Él es la reunión de todos los bienes. ¿Por qué habría el alma de desear menos? ¿Cómo podría desear más? No ames nada sino a Cristo. El amor es el afecto más escogido; es la joya más rica que la criatura tiene para ofrecer. Oh, si Cristo es todo, ¡ámalo más que a todo! El que es todo, que lo tenga todo. Dale tu amor, que es quien más lo desea y mejor lo merece.
Oh, cristiano, ¿has visto al Señor Jesús? ¿Ha brillado esta estrella de la mañana en tu corazón con sus rayos esclarecedores y vivificantes? Entonces alégrate y gózate sobremanera. ¿Se alegrarán otros en el mundo, y no te alegrarás tú en Cristo? ¡Cuánto mejor es Él que todas las demás cosas! Refleja desprecio sobre Cristo cuando sus santos están tristes y abatidos. ¿No es Cristo tuyo? ¡Qué más quisieras!
Sé agradecido por Cristo. Dios ha hecho más por ti al darte a Cristo que si te hubiera hecho ángel, o te hubiera dado el mundo entero. Dios no puede dar un don mayor que Cristo, que es todo en todos.
Aquí hay un seno de consuelo para todo creyente: Cristo es todo. Cuando un cristiano ve una deficiencia en sí mismo, puede ver una suficiencia total en su Salvador. El que tiene a Cristo no tiene falta alguna, porque "¡Cristo es todo!"
En la hora de la muerte, un creyente puede alegrarse. Cuando lo deja todo, lo posee todo. Un hombre piadoso dice: "No temo a la muerte, porque tengo a Cristo a quien ir. ¡La muerte solo me llevará a aquel torrente de placer divino que corre a su diestra para siempre!" "Tengo el deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor." Filipenses 1:23
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Watson
Título original: That spiritual pipe
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.