Concluimos estas devotas meditaciones con una doxología magnífica: ¡Cristo es el todo, y Cristo está en todo! Es el compendio, la sustancia, la consumación y la corona de cuanto hemos considerado. Cada tema ha sido como abrir un poco más el cofre divino, presentando otra mirada más cercana de la joya preciosa y sin precio que contiene. Ahora levantamos y quitamos la tapa, y he aquí que se alza ante nosotros en toda su grandeza, brillo y plenitud: CRISTO, EL TODO Y EN TODOS. El lenguaje se agota, la imagen ofrece su último símbolo, la imaginación pliega su ala, pues la inspiración no puede elevarlo más alto: ¡Cristo es el todo, y en todos! Bendito Jesús, tú eres el todo en la creación y en la redención, en el perdón, la gracia y la gloria. Eres el todo en tu Iglesia y en el corazón de tu pueblo: en todas sus alegrías, en toda su dicha, en todos sus ejercicios, en todos sus privilegios. Eres el todo en tu palabra, en tus ordenanzas, en los medios de gracia, y la suma y la sustancia de toda la Biblia. ¿Hablamos de promesas? Tú eres la primera promesa del sagrado texto, y el contenido entero de cuantas promesas le siguen, pues en ti todas son "Sí y Amén". ¿Hablamos de la ley? Tú eres el fin de la ley para justicia de todo aquel que cree. ¿Hablamos de sacrificios? Con tu único sacrificio perfeccionaste para siempre a los que son santificados. ¿Hablamos de profecías? Todos los profetas dan testimonio de ti, que todo aquel que cree en ti recibe remisión de pecados. ¡Sí! Bendito, bendito Jesús, tú eres el todo en todo. Sé para mí, Señor, el todo que necesito en el tiempo, y entonces, sin duda, serás mi todo en todo por toda la eternidad.
Alma mía, todo lo que Jesús tiene es tuyo. Cada perfección de su naturaleza, cada latido de su corazón, cada pensamiento de su mente, cada gota de su sangre, cada hebra de su justicia, cada átomo de su mérito, es tuyo. ¡Cuán rico y vasto es el inventario! ¡Cuán precioso y sin límites el caudal! Echa mano con largueza de su opulencia: él honrará todo libramiento. Húndete profundamente en su plenitud: él suplirá toda necesidad, "porque todo es tuyo". Pero, alma mía, Jesús no solo es el todo para ti, sino que está en todo lo que te concierne. Está en cada acontecimiento de tu historia y en cada circunstancia de tu vida. Está en cada aflicción, santificándola; en cada tristeza, endulzándola; en cada nube, iluminándola; en cada carga, sosteniéndola. Él cabalga sobre toda tempestad y camina sobre toda ola, diciendo a los vientos y al mar: "¡Paz, cállate!". Oh, no encuentres jamás un suceso o una circunstancia de tu vida diaria, sea triste o gozosa, sin que tu fe exclame: "¡Jesús está en esto! Él lo envió, viene con él, lo gobernará, y yo probaré la suficiente gracia de él, y él tendrá toda la alabanza de mis labios". Y si el Señor ha visto bien quitarte al que amabas, la bendición que estimabas, el sostén en que te apoyabas, es solo para que él mismo sea tu todo en todo. Jesús puede llenar todo vacío, suplir toda pérdida y ser infinitamente más para ti que los tesoros más entrañables y necesarios que jamás dio o quitó.
Cristo será el todo en todo cuando la eternidad se acerque, y el ojo se cierre, y el corazón se enfríe, y el pulso decaiga, y el rostro cambie, y la tierra desaparezca, y el cielo se abra, y los amigos lloren. ¡Oh, entonces, entonces, JESÚS será EL TODO Y EN TODO! Por el valle sombrío, a través de la creciente corriente, por las colinas celestiales, hacia el trono alto y sublime, la gloria bañándolo, santos y ángeles rodeándolo, himnos flotando a su alrededor, Jesús se manifestará como nunca antes: EL TODO Y EL EN TODO de su Iglesia. "Mi carne y mi corazón desfallecen; mas Dios es el fortalecimiento de mi corazón, y mi porción para siempre."
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: CHRIST IS ALL, AND IN ALL
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.