Consuelo para peregrinos

Cristo es todo y en todos para el más vil de los pecadores

El Señor visita con admirable revelación al más vil de los viles, y el alma se pierde en asombro, amor y alabanza al contemplar que Cristo es el fin de la ley, la sustancia de la profecía y la vida de las promesas.

El Señor me ha visitado otra vez de la manera más admirable; tanto que me pierdo en asombro, amor y alabanza, de que Él me mostrara tal revelación — ¡yo, el más vil de los viles!

"Cristo es todo y en todos." Colosenses 3:11

No pueden llegar a nuestros oídos nuevas más gozosas que las contenidas en estas palabras. Cristo es en verdad todo y en todos. Él lo es todo para mí como… el fin de la ley para justicia, la sustancia de la profecía, la suma del Evangelio, la vida de las promesas.

Su sabiduría me dirige.

Su justicia me justifica.

Jesús es… la perfección de la gloria; la verdad, sin defecto ni error alguno; la santidad, sin la menor mancha de contaminación; ¡el principal entre diez mil!

Todo lo deseable en la tierra, todo lo atrayente en el cielo, todas las gracias del tiempo, todas las glorias de la eternidad, encuentran en Él su centro propio y fluyen de Él como de su primera fuente.

Su amor — ¡cuán vasto!

Sus promesas — ¡cuán preciosas!

Su obra — ¡cuán perfecta!

Su misericordia — ¡cuán ilimitada!

Su verdad — ¡cuán inmutable!

Su poder — ¡cuán omnipotente!

Su gracia — ¡cuán soberana!

Sus consejos — ¡cuán profundos!

Su pueblo — ¡cuán seguro!

Su presencia — ¡cuán bienaventurada!

Sus sonrisas — ¡cuán arrebatadoras!

Su Evangelio — ¡cuán libre!

Su ley — ¡cuán santa!

Sus preceptos — ¡cuán puros!

Cristo es todo y en todos.

El hambre no puede saciarse sin el pan de vida — Jesucristo.

La sed no puede apagarse de verdad sin aquel agua viva — Jesucristo.

El cautivo no puede ser liberado sin el Redentor — Jesucristo.

Jesús es el camino — sin Él somos vagabundos.

Jesús es la verdad — sin Él vivimos en error.

Jesús es la vida — sin Él estamos muertos en pecados.

Jesús es la luz — sin Él estamos en tinieblas.

Jesús es la vid — los que no están injertados en Él son ramas secas, preparadas para el fuego.

Jesús es la roca — los que no están edificados sobre Él serán arrastrados por la corriente de la ira divina.

Me pierdo en asombro de que el Señor haya mirado a un miserable merecedor del infierno como yo. ¡Pero gloria a Su nombre, Él no nos trata conforme a nuestros pecados!

Fuente y atribución

Autor original: Sarah Church

Título original: Me, the vilest of the vile!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Sarah Church, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura