Un gran propósito de la venida de Cristo fue dejar a un lado la ley ceremonial; y para abrir paso a esto, rechaza las ceremonias que los hombres añadieron a la ley hecha por Dios.
Esas manos limpias y ese corazón puro que Cristo otorga a sus discípulos y requiere de ellos son muy diferentes de las formas externas y supersticiosas de los fariseos de toda época.
Jesús los reprende por rechazar el mandamiento de Dios. Está claro que es deber de los hijos, si sus padres son pobres, socorrerlos en la medida de sus posibilidades; y si merecen morir los hijos que maldicen a sus padres, con mayor razón los que los dejan pasar hambre. Pero si un hombre se conformaba a las tradiciones de los fariseos, ellos hallaban un artificio para liberarlo de la exigencia de este deber.
Lo que contamina al hombre
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Mark 7:1-13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.