Las bendiciones del pacto no se hicieron para ser solo miradas, sino apropiadas. Aun nuestro Señor Jesús nos es dado para nuestro uso presente. Creyente, no haces uso de Cristo como debieras. Cuando estás en aflicción, ¿por qué no le cuentas toda tu pena? ¿No tiene Él un corazón compasivo, y no puede consolarte y aliviarte? Pero no, vas por todos tus amigos, salvo tu mejor Amigo, y cuentas tu historia en todas partes, excepto en el seno de tu Señor.
¿Estás cargado con los pecados de este día? Aquí hay una fuente llena de sangre: úsala, santo, úsala. ¿Ha vuelto sobre ti el sentido de culpa? La gracia perdonadora de Jesús puede ser usada una y otra vez. ¡Ve a Él en seguida para ser limpiado! ¿Lamentas tu debilidad? Él es tu fortaleza: ¿por qué no apoyarte en Él? ¿Te sientes desnudo? Ven aquí, alma, ponte el manto de la justicia de Jesús. No te quedes mirándolo, vístelo. Despójate de tu propia justicia y también de tus propios temores; ponte el fino lino blanco, pues fue hecho para vestir.
¿Te sientes enfermo? Tira de la campanilla nocturna de la oración, y llama al Amado Médico. Él te dará el cordial que te reanimará. Eres pobre, pero tienes "un pariente, un hombre poderoso y rico". ¿Qué? ¿No irás a Él y le pedirás que te dé de Su abundancia, cuando te ha dado esta promesa, que serás coheredero con Él, y te ha transmitido todo lo que Él es y todo lo que tiene para que sea tuyo? Nada desagrada más a Cristo que Su pueblo lo convierta en un adorno y no lo use. Él ama que le empleemos. Cuantos más fardos pongamos sobre Sus hombros, más precioso nos será Él.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: May 3 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.