Consuelo para peregrinos

Cristo gemió, sangró y murió por ti

Cristo te buscó cuando eras su enemigo y te reconcilió; ¿no cuidará ahora de ti como su hijo amado? Su amor eterno no te abandonará jamás.

"Sí, con amor eterno te he amado, Mi pueblo; por eso te he atraído con misericordia." Jeremías 31:3

Cristiano, piensa en lo que Cristo ya ha hecho por ti.

¡Él gemió, sangró y murió por ti!

Estabas perdido y camino del infierno, ¡pero Él te halló! Eras Su enemigo, ¡pero Él te reconcilió! Estabas cautivo del diablo, ¡pero Él te libertó! Estabas ciego ante tu condición desesperada, ¡pero Él te sanó! Estabas muerto en pecado, ¡pero Él te vivificó!

Tan profunda como es la montaña de nuestra culpa, más profundo, mucho más profundo es aquel océano de amor infinito en el cual Dios ha prometido sepultarla para siempre, y no recordarla jamás contra nosotros.

¡Oh! Cuando reflexionas en cómo Él ha velado por ti desde que te salvó, cómo te ha... preservado de los peligros, sostenido en las temporadas de tentación, sustentado en los tiempos de prueba, nutrido en los días de enfermedad, consolado en las horas de desaliento. Ciertamente, no puedes imaginar que Él te abandonará ahora; no puedes creer que Él eche a perder la obra de Sus propias manos, el trabajo de Su propio amor, hasta el punto de rechazarte y dejarte perecer. Si te buscó cuando eras Su enemigo, ¿no cuidará de ti ahora que eres Su hijo?

"Y que puedas comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo, y que conozcas ese amor que sobrepasa el conocimiento." Efesios 3:18-19

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: He groaned, bled, and died for you!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura