Cualquier belleza que pueda haber en el mundo material, Jesucristo la posee toda en el mundo espiritual, en grado diez veces mayor. Entre las flores, la rosa es considerada la más dulce, pero Jesús es infinitamente más hermoso en el jardín del alma de lo que la rosa puede serlo en los jardines de la tierra. Él ocupa el primer lugar como el más hermoso entre diez mil. Él es el sol, y todos los demás son las estrellas; los cielos y el día quedan oscurecidos en comparación con Él, pues el Rey en su hermosura trasciende todo.
«Yo soy la Rosa de Sarón.» Esta era la mejor y la más rara de las rosas. Jesús no es «la rosa» a secas, es «la Rosa de Sarón». Así como llama a su justicia «oro», y luego añade «el oro de Ofir», es decir, lo mejor de lo mejor. Él es positivamente hermoso y, en grado superlativo, el más hermoso.
Hay variedad en sus encantos. La rosa deleita a la vista, y su aroma es agradable y refrescante; así cada uno de los sentidos del alma, sea el gusto o el tacto, el oído, la vista o el olfato espiritual, halla gratificación apropiada en Jesús. Hasta el recuerdo de su amor es dulce. Toma la rosa de Sarón, deshojala hoja por hoja, y deposita las hojas en el frasco de la memoria, y verás que cada hoja sigue siendo fragante mucho tiempo después, llenando la casa de perfume.
Cristo satisface plenamente el gusto más refinado del espíritu más cultivado. El mayor conocedor de perfumes queda completamente satisfecho con la rosa, y cuando el alma ha alcanzado su punto más alto de verdadero buen gusto, aún se contentará con Cristo; más aún, será más capaz de apreciarlo. El cielo mismo no posee nada que supere a la Rosa de Sarón. ¿Qué emblema puede representar debidamente su hermosura? El lenguaje humano y las cosas terrenales no alcanzan a describirlo. Los encantos más selectos de la tierra, sumados, apenas dibujan a la ligera su preciosa abundancia. ¡Bendita Rosa, florece para siempre en mi corazón!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: May 1 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.