Cristo promete que continuaría su cuidado de sus discípulos. No os dejaré huérfanos, ni sin padre, pues aunque os dejo, sin embargo os dejo este consuelo: vendré a vosotros. Vendré presto a vosotros en mi resurrección. Vendré diariamente a vosotros en mi Espíritu; en las muestras de su amor y en las visitas de su gracia. Vendré ciertamente al fin de los tiempos. Solo aquellos que ven a Cristo con el ojo de la fe lo verán para siempre: el mundo no lo verá más hasta su segunda venida; pero sus discípulos tienen comunión con él en su ausencia. Estos misterios serán plenamente conocidos en el cielo. Es un acto adicional de gracia que lleguen a conocerlos y a tener el consuelo de ellos. Teniendo los mandamientos de Cristo, debemos guardarlos. Y teniéndolos en la cabeza, debemos guardarlos en el corazón y en la vida. La prueba más segura de nuestro amor a Cristo es la obediencia a las leyes de Cristo. Hay muestras espirituales de Cristo y de su amor dadas a todos los creyentes. Donde hay amor sincero a Cristo en el corazón, habrá obediencia. El amor será un principio rector y constreñidor; y donde hay amor, el deber sigue por un principio de gratitud. Dios no solo amará a los creyentes obedientes, sino que se complacerá en amarlos, reposará en su amor hacia ellos. Estará con ellos como en su morada. Estos privilegios se limitan a aquellos cuya fe obra por amor y cuyo amor a Jesús los lleva a guardar sus mandamientos. Tales son partícipes de la gracia nueva-creadora del Espíritu Santo.
Aún consuela más a sus discípulos: Parte 2 (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 14:18-24
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.