Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Cristo no quiebra la caña cascada

El Varón de dolores sostiene en secreto al alma quebrada y jamás deja que perezca, porque envía su juicio hasta la victoria y su sangre nunca se derrama en vano.

El bondadoso Varón de dolores jamás quebrará la caña cascada ni apagará el pabilo que humea. Es verdad que Él envía juicio, porque quiere llevar el alma hasta el polvo; pero mientras este juicio se cumple, sostiene en secreto, pues Él mata para dar vida y hace descender al sepulcro para hacer subir. Y al enviar este juicio, lo envía «hasta la victoria». La conquista está al final; la victoria es segura. Puede haber un largo conflicto, una batalla dura y temible, con los vestidos empapados de sudor y sangre; pero al fin la victoria es segura, porque Él no descansará hasta ganar completamente el día. ¡Oh, cómo triunfaría Satanás si algún santo cayera alguna vez de los abrazos del buen Pastor; si pudiera señalar con dedo burlón la puerta del cielo y a su Rey resucitado, y decir: «Tu sangre fue derramada en vano para este miserable, ¡es mío, es mío!» Pero no, no; nunca será así. La sangre que limpia de todo pecado nunca fue, nunca puede ser derramada en vano.

Aunque la caña esté cascada, nunca será quebrada; aunque el pabilo humee, nunca será apagado, pues el que envía juicio lo envía hasta la victoria. Largo puede fluctuar la batalla; una y otra vez puede el enemigo cargar; una y otra vez puede el resultado parecer dudoso. La victoria puede tardar hasta una hora tardía, cuando cae la tarde y se acercan las sombras de la noche; pero al fin es segura. Y es el Señor quien hace todo. No tenemos poder en nosotros mismos para ganar la batalla. ¿Hay alguna tentación que puedas dominar? ¿Algún pecado que puedas, sin ayuda divina, crucificar; alguna pasión que, sin gracia especial, puedas domeñar? Somos total debilidad en esto. Pero el bendito Señor hace su fuerza perfecta en esta debilidad. Si te justificas, el Señor te condenará; si te condenas, el Señor te justificará. Exáltate, y el Señor te humillará; humíllate, y el Señor te exaltará.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: August 21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura