Sabiduría, justicia, santificación y redención. Dios ha hecho a Cristo todo esto para su pueblo. Lo ha constituido como su Cabeza eterna, lo ha hecho el Esposo de sus almas, para que de su plenitud reciban todos. Entonces, en proporción justa a como aprenden estas dos lecciones —lo que ellos son y lo que él es— le reciben en sus corazones efectivamente como lo que es para ellos en el propósito de Dios.
¿Soy un necio? ¿Lo siento y lo sé? ¿Lo he experimentado con dolor, de modo que toda mi sabiduría de criatura se vuelve una masa de necedad? ¿Alcano por el ojo de la fe una visión del Mediador resucitado, «Emanuel, Dios con nosotros», y veo lo que él es hecho de Dios para nosotros? En el momento en que mi ojo lo ve como «SABIDURÍA», en ese momento una medida de sabiduría divina fluye a mi conciencia.
¿Estoy yo contaminado y manchado por completo? ¿No tengo justicia propia? ¿Es toda mi obediencia imperfecta? ¿Soy incapaz de cumplir las exigencias de la santa ley de Dios? Si una vez alcanzo por el ojo de la fe esta gloriosa verdad, por medio de aquel que es la verdad, que Jesucristo es de Dios hecho para mí «JUSTICIA» —en el momento en que lo veo por el ojo de la fe, en ese momento una medida de justicia impartida fluye a mi corazón.
¿Soy un indigno, depravado y sucio desgraciado? ¿Obra la corrupción en mi corazón? En el momento en que alcanzo por el ojo de la fe a Jesús hecho por Dios para mí «SANTIFICACIÓN», en ese momento una medida de santificación entra en mi corazón, levantando afectos santos, echando fuera el amor del mundo, refrenando mis pecados reinantes y trayendo mi alma a sumisión al estrado de sus pies.
¿Soy un pobre cautivo, enredado por Satanás, por el mundo y por mi propio corazón malo? En el momento en que alcanzo esta gloriosa visión, de que Jesucristo a la diestra del Padre es hecho para mí «REDENCIÓN» —si puedo creer que él es hecho tal para mí, que tengo un puesto en él y una unión con él, de modo que él es mi redención— en ese momento una medida de liberación entra en mi alma, y la redención imputada se vuelve redención impartida; el alma recibe entonces internamente lo que Cristo ha hecho externamente.
En una palabra, cuando Cristo es recibido como «sabiduría, justicia, santificación y redención», él se vuelve todo esto en manifestación vital.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.