Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Cristo nuestro gran Sumo Sacerdote que bendice

Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec, no se limita a pedir bendiciones, sino que derrama sobre su pueblo toda gracia que santifica y salva.

Nuestro bendito Señor habría de ser «Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec». Se recordará que Melquisedec salió al encuentro de Abraham al volver de la derrota de los reyes, y le bendijo (Génesis 14:19). Del mismo modo, nuestro gran Sumo Sacerdote bendice a la simiente de Abraham; porque «los que son de fe son bendecidos con el fiel Abraham»; y como creyentes en el Señor Jesucristo, siguen los pasos de aquel que «creyó a Dios, y le fue contado por justicia».

Pero Melquisedec, el tipo, solo podía pedir a Dios que bendijera a Abraham; no podía conferir él mismo la bendición. En cambio, Jesús, el antitipo, nuestro gran Melquisedec, cuyo sacerdocio es «según el poder de una vida indefinida», bendice a su pueblo, no pidiendo meramente a Dios que los bendiga, sino derramando él mismo bendiciones sobre ellos y comunicándoles de su propia plenitud toda gracia que santifica lo mismo que salva.

Aun antes de su encarnación, cuando apareció en forma humana, como anticipando en apariencia aquella carne y sangre que después asumiría en realidad, tenía poder para bendecir. Así leemos que cuando Jacob luchó con el ángel —que no era un ángel creado, sino el Ángel del pacto, el mismo Hijo de Dios en forma humana—, dijo: «No te dejaré, si no me bendices». Y en respuesta a su clamor en la lucha leemos que «le bendijo allí». Jacob sabía que ningún ángel creado podía bendecirlo. Por eso dijo, al recibir la bendición: «Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi vida». A esta bendición se refirió Jacob después, al bendecir a Efraín y a Manasés: «El ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes». Así también nuestro gracioso Señor, inmediatamente antes de su ascensión al cielo, como anticipando los dones y las gracias que enviaría sobre ellos al ser exaltado a la diestra del Padre, «alzó sus manos y los bendijo»; y como para mostrar que seguiría bendiciéndolos siempre, «fue separado de ellos y llevado arriba al cielo», aun «mientras los bendecía», como bendiciéndolos todo el camino al cielo, aun antes de tomar posesión de su trono mediatorial (Lucas 24:50, 51).

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: July 13

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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