Los ángeles cayeron, y permanecieron sin esperanza ni auxilio. Cristo nunca tuvo por designio ser el Salvador de los ángeles caídos, por tanto no tomó su naturaleza; y la naturaleza de los ángeles no podía ser un sacrificio expiatorio por el pecado del hombre. Aquí hay un precio pagado, suficiente para todos, y adecuado para todos, pues fue en nuestra naturaleza. Aquí se manifestó el admirable amor de Dios, pues, cuando Cristo sabía lo que debía padecer en nuestra naturaleza, y cómo debía morir en ella, con todo lo tomó sobre sí gustosamente. Y esta expiación abrió camino a la liberación de su pueblo de la esclavitud de Satanás, y al perdón de sus pecados por la fe. Que aquellos que temen a la muerte, y se esfuerzan por sobreponerse a sus terrores, no intenten ya desafiarlos ni ahogarlos, ni se vuelvan descuidados o malvados por la desesperación. Que no esperen ayuda del mundo, ni de los recursos humanos; sino que busquen perdón, paz, gracia y una viva esperanza del Cielo, por la fe en Aquel que murió y resucitó, para que así puedan sobreponerse al temor de la muerte. El recuerdo de sus propias tristezas y tentaciones hace a Cristo solícito de las pruebas de su pueblo, y presto a socorrerlo. Está listo y dispuesto a sostener a los que son tentados y lo buscan. Él se hizo hombre, y fue tentado, para estar plenamente capacitado a fin de sostener a su pueblo, habiendo él mismo pasado por las mismas tentaciones, pero permaneciendo del todo libre de pecado. Entonces, que los afligidos y tentados no desmayen, ni den lugar a Satanás, como si las tentaciones los hicieran indignos de acudir al Señor en oración. Jamás pereció alma alguna bajo la tentación, que clamara al Señor por el verdadero temor de su peligro, con fe y expectativa de socorro. Este es nuestro deber al ser por primera vez sorprendidos por las tentaciones, y detendría su progreso, lo cual es nuestra sabiduría.
Capítulo 3
Se muestra la superior excelencia y dignidad de Cristo sobre Moisés (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Hebrews 2:14-18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.