Cristo ora por los que son suyos. Me los diste,
como ovejas al pastor, para ser guardadas;
como paciente al médico, para ser sanado;
como niño al tutor, para ser enseñado;
así él entregará su encargo. Es un gran consuelo para nosotros, en nuestra confianza en Cristo, que él, todo lo que es y tiene, y todo lo que dijo e hizo, todo lo que está haciendo y hará, sean de Dios.
Cristo ofreció esta oración por su pueblo solo como creyentes; no por el mundo en general. Sin embargo, nadie que desee venir al Padre, y sea consciente de que es indigno de venir en su propio nombre, necesita desanimarse por la declaración del Salvador, pues él es tanto capaz como dispuesto a salvar hasta lo sumo a todos los que vienen a Dios por él. Las convicciones y los deseos sinceros son señales esperanzadoras de una obra ya realizada en un hombre; comienzan a evidenciar que ha sido escogido para salvación, mediante la santificación del Espíritu y la creencia de la verdad.
Tuyos son; ¿no proveerás para lo tuyo? ¿No los asegurarás? Observa el fundamento sobre el que se apoya esta petición: Todo lo mío es tuyo, y todo lo tuyo es mío. Esto declara que el Padre y el Hijo son uno. Todo lo mío es tuyo. El Hijo no reconoce como suyos a los que no están consagrados al servicio del Padre.
Oración de Jesús: Parte 1 (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 17:6-10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.