Vamos dejando muchas cosas atrás a medida que avanzamos. Nunca podemos volver a recorrer el año que se cierra. Nunca transitamos dos veces el mismo camino de la vida. Nunca pasamos una segunda vez por la misma experiencia. Tenemos una sola vez la infancia, una sola vez la niñez, una sola vez la juventud, una sola vez la madurez de hombre o mujer, una sola vez la vejez, y morimos una sola vez. Siempre estamos dejando atrás cosas, lugares, condiciones y experiencias. Pero a través de todo esto, tenemos al mismo Cristo, inmutable y siempre igual.
El Cristo de la niñez y de la juventud sigue siendo el Cristo de la madurez y de la vejez. Sean cuales fueren los cambios que los años nos traigan, debemos mantener siempre los ojos puestos en el Cristo vivo. Él será siempre todo lo que necesitamos. Nunca habrá un camino que Él no pueda hallar y mostrarnos. Nunca habrá un valle oscuro que Él no pueda iluminar para nosotros. Nunca habrá una batalla que Él no pueda pelear por nosotros. Nunca habrá una experiencia por la cual no pueda llevarnos a salvo. Estamos dejando atrás el año viejo, pero no estamos dejando a Cristo en el año muerto.
No necesitamos, pues, temer avanzar, si vamos con Él. No hemos transitado antes este camino nuevo, y todo es extraño a nuestra inexperiencia; pero Cristo lo conoce y nos guiará, y todo saldrá bien, si ponemos nuestra mano en la suya.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - December 30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.