Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Cristo reconoce a sus ovejas con marcas de amor

El Buen Pastor identifica a su pueblo por el rostro, la voz, el carácter, la obediencia y el perfume del corazón arrepentido, revelando el amor que reconoce a cada redimido.

Los pastores judíos tenían ciertas marcas por las cuales conocían sus propias ovejas. Incluso en este país, los granjeros ponen "marcas" en sus ovejas —su propia inicial, o una "marca en la oreja", o alguna otra señal particular por la cual las reconocen en cualquier lugar. Cristo conoce a su pueblo por ciertas marcas distintivas.

Los conoce por sus rostros. Hay algo en todo verdadero hijo de Dios que muestra a quién pertenece —algún parecido de familia, algún rasgo de la imagen divina que resplandece. El padre del pródigo reconoció a su hijo cuando lo vio aún lejos. En sus harapos, en su mendiga—, el ojo del amor reconoció al hijo. Así también, Cristo conoce a su propio pueblo, por tenue que sea el parecido—por sus rostros. Las multitudes no reconocen a los príncipes del cielo en los cristianos humildes que encuentran; ¡pero Jesús sí!

No solo conoce Cristo a los suyos por sus rostros —sino también por su voz. La madre reconoce la voz de su hijo en cualquier parte, aun en la oscuridad, y puede distinguirla entre mil voces. Cristo conoce las voces de los suyos, dondequiera que las oye hablar o llorar.

Los conoce también por su carácter. Aunque el exterior sea áspero y tosco, no oculta a sus ojos la vida interior —el espíritu, el corazón. Él vio al Pedro futuro, con toda la grandeza de su carácter—en el rudo Simón que le fue presentado.

Conoce a sus amigos por su obediencia. Conoce a sus discípulos—por su seguimiento adonde Él los conduce.

Conoce también las vestiduras blancas de justicia que llevan puestas sus redimidos.

Conoce el corazón penitente—por el perfume que desprende. Es un altar de incienso. Es una caja de perfume abierta. Así como descubrimos los escondites de las flores por sus fragancias—así Dios conoce el hogar del corazón penitente por la dulzura que se eleva de él.

"Yo soy el buen pastor. Conozco mis ovejas — ¡y mis ovejas me conocen a mí!"

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Christ Knows His Own

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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