Esta es la segunda parte de la mediación de Cristo que el apóstol presenta como razón para que nadie pueda condenar al creyente. La palabra «antes» nos invita a contemplar la vida resucitada de nuestro Señor como una afirmación aún más fuerte de la gran verdad que se establece. La obra expiatoria de Cristo fue en sí misma una obra acabada: nada podía añadirse a su perfección. «He acabado la obra que me diste que haga.» Sin embargo, necesitábamos la prueba, la evidencia de la realidad y aceptación de la expiación que hiciera de nuestra fe un acto racional e inteligente. Esa prueba estaba en manos del que «se complació en quebrantarlo».
Si Dios quedó satisfecho, el pecador culpable y tembloroso puede reposar con confianza en la obra del Salvador. La resurrección era esencial para dar realidad a la expiación y esperanza al hombre. Si él no hubiera vuelto triunfante del sepulcro, la santidad de sus preceptos y la hermosura de su ejemplo podrían habernos atraído, pero toda esperanza de redención por su sangre habría sido ilusoria. Mas «a este Jesús resucitó Dios», y sobre este hecho la absolución del creyente es completa. Cuando él inclinó la cabeza y entregó el espíritu, la sentencia de condenación quedó revocada; cuando rompió los lazos de la muerte y apareció como vencedor, la justificación del creyente quedó sellada para siempre.
«El cual además está a la diestra de Dios.» La exaltación de Cristo fue parte necesaria de su obra mediadora, escenario de su intercesión sacerdotal en el cielo. Su Salvador, su Abogado, su mejor Amigo, está a la diestra del Padre, en el puesto supremo de honor y poder. Todo dominio y autoridad le están sujetos: las revoluciones de los planetas y los destinos de los imperios descansan en sus manos, y para bien, seguridad y triunfo de su iglesia le fue dado poder sobre toda carne. ¿Quién, pues, podrá condenar? Jesús está a la diestra de Dios, y las potestades de todos los mundos obedecen su autoridad. No temas, creyente: tu Cabeza y Redentor vive para frustrar todo propósito, resistir todo complot y acallar toda lengua que pretenda condenarte.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - December 15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.