Cualquiera que sea nuestro caso, la única manera de hallar alivio y consuelo es ponerlo a los pies de Cristo, someterlo a él y encomendarlo a su disposición. Quienes deseen recibir sanidad espiritual de Cristo deben dejarse guiar como a él le plazca. Ved qué estragos ha hecho el pecado; a cuántas y diversas enfermedades están sujetos los cuerpos humanos. Aquí había enfermedades cuya causa ni la imaginación podía adivinar ni su cura, y sin embargo estas estaban sujetas al mandato de Cristo. Las curaciones espirituales que Cristo obra son maravillosas. Cuando las almas ciegas son hechas para ver por la fe, los mudos para hablar en oración, los mancos y los cojos para andar en santa obediencia, es cosa admirable. Su poder también se mostró a la multitud en la abundante provisión que les hizo: el modo es casi el mismo que antes. Todos comieron y quedaron satisfechos. A quienes Cristo alimenta, él los llena. En Cristo hay pan suficiente y de sobra; provisiones de gracia para más de los que la buscan, y para los que buscan más. Cristo despidió a la gente. Aunque los había alimentado dos veces, no debían esperar milagros para encontrar su pan diario. Que vuelvan a sus ocupaciones y a sus propias mesas. Señor, aumenta nuestra fe y perdona nuestra incredulidad, enseñándonos a vivir de tu plenitud y de tu bondad, para todas las cosas que atañen a esta vida y a la que ha de venir.
Mateo 16
Los fariseos y saduceos piden una señal (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 15:29-39
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.