Aquí se abre la verdadera y bendita fuente de consuelo en la hora del dolor. El pueblo del Señor es un pueblo probado, y Jesús fue un Salvador probado. Es un pueblo afligido, y Jesús bebió hondo de su amarga copa. Es una familia que tristece, y Jesús fue «varón de dolores, experimentado en quebranto». Él se abajó hasta el nivel de las circunstancias de su pueblo y se identificó plenamente con ellos. No hemos de suponer que en cada detalle de la prueba haya una identidad con nuestro amado Señor; hay pruebas nacidas de circunstancias y relaciones peculiares que le fueron ajenas. Pero Jesús tomó sobre sí la humanidad pura en su forma sufriente, conoció a fondo la tristeza como tristeza, y por ello quedó capacitado en todo para sostener, afirmar y compadecerse de su pueblo afligido, cualquiera que fuera la causa de su aflicción. Bástenos que fue «hueso de nuestros huesos y carne de nuestra carne». Bástenos que su corazón reunía toda la ternura, simpatía y gentileza de nuestra naturaleza, libre de cuanto pudiera embotar su sensibilidad. Él fue delante de su pueblo sufriente, pisó el sendero, dejó su huella, y hoy los invita a no caminar por vía alguna, ni llevar pena alguna, ni beber copa alguna, por la que él no haya pasado primero.
¿Y cómo simpatiza Jesús? No en el sentido de que hoy llore literalmente cuando lloramos o sufra cuando sufrimos. Hubo un tiempo en que «Jesús lloró», en que su corazón fue lacerado y su cuerpo se agitó en dolor; ese tiempo ya pasó. Pero hay un sentido real e importante en el que Jesús siente simpatía. Cuando el creyente sufre, la ternura de Jesús se despierta. Su fuerza sostenedora, su gracia santificadora y su amor consolador se despliegan en la experiencia del hijo que atraviesa el horno. El Hijo de Dios está con él en las llamas; Jesús de Nazaret camina con él sobre las olas. El creyente tiene el corazón de Cristo. Y esto es simpatía, esto es comunión, esto es ser uno con Cristo Jesús. Recordemos, además, que Jesús tiene simpatía tanto por las alegrías como por las tristezas de su pueblo: se goza con los que se gozan y llora con los que lloran.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - March 17
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.