Leo con placer, oh filósofos, vuestras lecciones, y encomio vuestro cuidado por hacer que la creación muda predique el poder y la sabiduría del Creador. Sin embargo, oh doctos comentaristas de los volúmenes de la naturaleza, jamás estaré de acuerdo con vosotros en que este estudio, por útil y atractivo que sea aquí, haya de ocupar a los santos en lo alto. Ciertamente, cuando sean llevados por encima de los cielos materiales, su búsqueda ya no descenderá a nuestros orbes giratorios. Cuando sean admitidos por el divino intercesor a la presencia del gran Creador mismo, ¿llevarán a la criatura con sus diversas leyes para que sea su tema y su asunto delante del trono? Por la criatura pueden ahora elevarse a admirar la sabiduría, reconocer la bondad y adorar el poder de aquel que hizo el todo; pero cuando hayan llegado a Dios mismo en toda su gloria, ¿descenderán de nuevo a meditar aun en la más noble de sus obras, que son sólo las huellas de su majestad y los rastros de su poder?
Como habla el apóstol en otro sentido, "después que conocen a Dios" en aquel estado de perfección, y son conocidos por él en la comunión de la gloria, "¿se volverán otra vez a los débiles y pobres elementos?" Pues si la ley era tal comparada con el evangelio, mucho más lo es la filosofía natural comparada con la gloria. Aunque la casa sea hermosa, el que la construye tiene mayor honor que la casa. Ahora nos detenemos a admirar el palacio desde fuera; pero cuando se nos admite dentro, a conversar con la familia real que lo habita, ¿elegiríamos dejar su compañía y retirarnos a contemplar las ventanas, las puertas, los paseos y las avenidas del edificio, cuando tenemos dentro el mobiliario, los inmensos tesoros y las preciosas rarezas para contemplar, y a las personas reales con quienes hablar? Así también, cuando entremos en los cielos más altos y nos sentemos delante del trono para tener comunión por la eternidad con Jehová en su Hijo, ¿renunciaremos entonces a nuestra búsqueda de sus divinas excelencias y adorables perfecciones, para calcular el retorno de un cometa errante, estudiar las leyes de los cielos estrellados y explorar los secretos de la naturaleza?
Es verdad que todo aquello en lo que Dios se ha complacido en revelarse, los santos lo estudiarán con deleite; pero como se ha revelado más en su Hijo que en la creación o la providencia, así Cristo será el estudio ininterrumpido, deleitoso y supremo de los santos en lo alto. Sus infinitas glorias ocuparán eternamente todas las potencias embelesadas de mi mente para seguir de cerca a Dios; y perseveraré en mi estudio mientras rueden las edades sin fin. Estaré tan absorbido por la gloria, tan enamorado de las hermosuras de mi divino Redentor, hermosuras nunca antes contempladas, y tan perdido en Dios, que toda mi atención quedará totalmente entregada, y no tendré ni un pensamiento que retroceda a las entonces olvidadas lecciones de la filosofía. En una palabra, jamás llegaré al lugar donde no halle más belleza en la Rosa de Sarón, ni más gloria en el Sol de Justicia, ni más satisfacción en amar continuamente a Dios, ni más plenitud en el infinito mismo. Jamás levantaré mis ojos de mi objeto, y jamás cambiaré mi tema.
Fuente y atribución
Autor original: James Meikle
Título original: Christ, the study above
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.