Pensamientos matutinos

Cristo tomó mi pecado para darme justicia

Cristo, sin pecado, asumió nuestra culpa y nos unió a Su justicia. Esa verdad no banaliza el pecado, lo juzga y abre una vida nueva de gratitud y obediencia.

La cruz no fue para un Dios impasible; fue para un Dios que quiso cargar nuestro pecado para que nosotros hiciéramos justicia con Él. El texto no suaviza esta realidad: Aquel sin pecado llegó a ser tratado como ofensor, y por eso tú, en Cristo, fuiste hecho justicia.

La misericordia de este intercambio no cancela la santidad de Dios, la revela. Todas nuestras iniquidades quedaron bajo la condena de Aquel que nos representa; por eso no hay condenación para los que están en Él. No nace aquí orgullo, sino gratitud urgente: cuanto más consciente es el perdón, más fuerte es el rechazo al pecado. Si Él llevó lo que debía ser tu juicio, ¿cómo seguir tratando el pecado como un amigo útil? El agua del río de tu alma se purifica cuando el corazón cree que fue juzgado y rehabilitado por la misma sangre que venció la condenación. Vive entonces con un santo temor de no herir de nuevo a un Salvador que te llevó tan lejos para devolverte a casa.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - April 28

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura