Consuelo para peregrinos

Cristo vale más que mil infiernos para el alma redimida

Jesús es el don inefable de Dios, más precioso que el cielo mismo. No hay nadie como Él; aun lo más hermoso palidece comparado con el resplandor infinito del Señor Jesús.

«¡Gracias a Dios por su don inefable!» 2 Corintios 9:15

¡Jesús es el don inefable de Dios!

El cielo mismo no es nada, comparado con Él.

Si un hombre tuviera que cruzar a pie, con el agua al pecho, mil infiernos para obtener a Cristo — valdría plenamente la pena el empeño, si al final pudiera decir: «Mi Amado es mío — y yo soy suyo.»

Jesús es tan precioso — que no puede compararse con nada. No hay nadie como Él. Los más encantadores de los encantadores — son viles y deformes, comparados con Él. Como diría Rutherford: «Negro sol, negra luna, negras estrellas — pero, ¡oh, Señor Jesús, brillante, infinitamente brillante!»

Si registrara el tiempo y el espacio — la eternidad y la inmensidad — no

podría hallar a nadie que siquiera se le pudiera comparar — ¡Él es tan precioso!

Él es todo lo que vuestras almas pueden desear; sí, Él mismo lo es todo.

No podríais comprar a Cristo en ningún mercado — aunque dierais el precio del cielo y de la tierra por Él.

«¡Gracias a Dios por su don inefable!» 2 Corintios 9:15

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: If a man had to wade breast deep through a thousand hells!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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