Aquí hay un poderoso discurso para advertir a los judíos de las terribles consecuencias de su incredulidad, con las mismas palabras de Moisés, su profeta favorito, por cuyo celo fingido estaban dispuestos a rechazar el cristianismo y a procurar destruirlo. Cristo vino al mundo para traer consigo una bendición. Y envió a su Espíritu para ser la gran bendición. Cristo vino a bendecirnos, apartándonos de nuestras iniquidades y salvándonos de nuestros pecados. Nosotros, por naturaleza, nos aferramos al pecado; el designio de la gracia divina es apartarnos de él, para que no solo lo abandonemos, sino que lo aborrezcamos. Nadie piense que puede ser feliz continuando en el pecado, cuando Dios declara que la bendición consiste en ser apartado de toda iniquidad. Nadie piense que entiende o cree el evangelio quien solo busca liberación del castigo del pecado, pero no espera la felicidad de ser librado del pecado mismo. Y nadie espere ser apartado de su pecado, sino creyendo en Cristo, el Hijo de Dios, y recibiéndolo como su sabiduría, justicia, santificación y redención.
Capítulo 4
Pedro y Juan encarcelados (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 3:22-26
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.