«Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.»
Quien busca seriamente ser salvo, tanto del poder como del castigo del pecado, y busca liberación solo por medio de Cristo, no debe de ninguna manera dejarse llevar por la pesadumbre del corazón. Considera: ¿eres un pecador perdido? A tales viene la salvación de Cristo. ¿Buscas Su salvación? Es una buena señal de que Cristo te ha buscado, pues de otro modo no lo buscarías a Él. A quien Cristo busca, lo salva. Ahora, pues, clama a Él con fervor para que establezca Su reino en tu seno y di a ti mismo: «Oh alma mía, ¡el mismo propósito que trajo a Cristo al mundo fue salvar a pecadores en tu misma condición! Aunque tus pecados sean como la grana, aunque sean rojos como el carmesí, no te abatas, oh alma mía, ni te turbes dentro de mí; antes bien, fomenta una alegre esperanza en tu Dios del pacto. Mientras te lamentas por tus pecados, considera el amor infinito de Cristo al morir por ellos; y constreñido por el sentido de ese amor, ruega fervientemente por la gracia del Espíritu Santo, a fin de que vivas para la gloria divina, acompañando tus peticiones con el uso diligente de todos los medios que puedan conducir a este importante fin. Cree la palabra, y vendrás a Jesús. Cree en Jesús, y gozarás de paz. Solo cree, y estás a salvo. Cree, y pronto serás feliz.»
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — September 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.