Un Cristo vivo habitando en un alma viva. Esto implica permanencia. La religión de algunos es religión del momento: como la calabaza del profeta, aparece en una noche y se seca en otra. Es religión de impulso y de emoción, que viene a brotes, se asume con facilidad y se deja con la misma facilidad. Pero aquí está el rasgo grandioso del verdaderamente convertido: Cristo vive en él, y vive para no morir jamás. Ha entrado en su corazón para no retirarse, se ha entronizado para no abdicar. Y aunque el hecho de su morada permanente no siempre se manifieste con la misma claridad a la mente del creyente, no obstante Cristo está realmente allí por su Espíritu. Es su hogar, su morada, su reino; vive allí para mantener su gobierno, ejercer su cetro y, por la suave constraint de su amor, hacer obedecer sus leyes.
Quizá te aflija una pregunta honda: "¡Ojalá supiera que en realidad poseo esta vida espiritual! Mi corazón es tan duro, mis afectos tan fríos, mi espíritu tan lento para todo lo espiritual." Permíteme preguntarte: ¿puede una piedra sentir su dureza, o un cadáver su insensibilidad? ¡Imposible! Si afirmas sentir tu dureza y percibir tu frialdad, ¿de dónde brota eso sino de la vida? Pero no te detengas ahí; ve a Jesús. Lo que necesitas es una vista renovada de Cristo y una nueva aplicación a él. Llévale el corazón de piedra y el alma como muerta; cuéntale que quieres sentir más, llorar más, amar más, orar más y vivir más. Derrama tu corazón con todos sus temblores, dudas y temores sobre el pecho sangrante y amoroso de tu Señor, hasta que de ese pecho la vida más abundante envíe su energía vivificante por toda tu alma. "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia."
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - January 23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.