Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Cuando Cristo llama a nuestra puerta y no le abrimos

Cristo viene a nosotros con las manos llenas de bendiciones y vida eterna, pero muchas veces le cerramos la puerta. Aprendamos a recibirle también cuando se acerca en medio del dolor, confiando en su amor y en su sabia voluntad.

El pasaje nos presenta a Cristo acercándose con infinita gracia a los que amaba y a su propia nación, solo para ser rechazado por ellos y apartado de sus puertas. Este fue uno de los aspectos más tristes de la misión del Salvador en este mundo. Él era el Dios de gloria y de vida. Vino para traer el cielo a la tierra, pero cuando se detuvo ante las puertas de los hombres y llamó, las puertas se mantuvieron cerradas ante Él, y tuvo que volverse y marcharse de nuevo, llevando consigo los dones y bendiciones preciosos que había traído y deseaba dejar.

Decimos que los judíos, los suyos, fueron muy ingratos al tratar así a su Mesías, y también que su rechazo fue un terrible daño para sí mismos, pues en Cristo despreciaron las cosas más gloriosas del cielo y de la eternidad.

Pero ¿qué hay de nosotros? Cristo viene a nosotros. Viene continuamente. Sus manos están llenas de bendiciones. Tiene vida eterna que conceder. ¿Le recibimos? ¿No es cierto también de nosotros que vino a los suyos, y los suyos no le recibieron?

¿Tomamos realmente de la mano de Cristo todo lo que Él nos ofrece? ¿No le entristecemos a diario y nos privamos de bendiciones al rechazar lo que Él trae? Especialmente rechazamos a Cristo con frecuencia cuando viene a nosotros vestido de dolor o de tristeza. Muchas veces las bendiciones que Él nos trae entonces son las más ricas y preciosas de todo su tesoro de gracia. Pero ¿cuántos de nosotros recibimos a Cristo con el mismo gozo, y tomamos los dones de su mano con la misma alegría y gratitud, cuando viene en medio del sufrimiento o la aflicción que cuando viene vestido de alegría o prosperidad terrenal? ¿Por qué no habríamos de hacerlo? ¿Acaso no podemos confiar en su amor y en su sabiduría? Él nunca envía el dolor a menos que el dolor sea lo mejor para nosotros. Él nunca nos disciplina a menos que haya una bendición en la disciplina.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Rejecting Christ

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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