Estas palabras dan a entender que los discípulos pensaban que Jesús era indiferente a ellos en medio del peligro, que los estaba descuidando al dormir mientras ellos estaban expuestos a semejante peril. ¡Pero cuán injusto era este reproche! Nunca estuvieron más seguros que en aquel momento, en medio de la tempestad desatada. La barca que llevaba al Señor no podía hundirse en el mar. La fe debería haber confiado en la oscuridad.
¿Y no hacemos nunca nosotros, al menos en nuestro corazón, la misma queja contra nuestro Señor? Cuando estamos en alguna prueba amarga, y la prueba se vuelve muy severa, y Él no acude a librarnos; cuando parecemos a punto de ser engullidos por las olas de la adversidad, y ningún alivio desciende de Él, ¿no decimos nunca: "A Jesús no le importa que yo perezca"? Cuando oramos largo tiempo y con insistencia para que sea retirada alguna cruz pesada, o para que sea aliviada alguna carga dolorosa, y ninguna respuesta llega, ¿no surge nunca en nuestra mente el pensamiento de que Jesús no nos oye, o que no acude a nosotros?
Pero semejante queja nunca es justa. A veces puede parecer que no le importa. Los discípulos tenían algunas lecciones que aprender. Una era cuán indefensos eran en sí mismos ante los peligros del mundo. Otra era que solo Cristo podía librarlos. No podían aprender estas lecciones sino en la tormenta, con el Maestro dormido. Así hay lecciones semejantes que nunca podremos aprender hasta que Cristo retenga su ayuda por un tiempo. Y a veces Él se esconde por una temporada, precisamente para enseñarnos la fe. Pero nunca es indiferente hacia nosotros. Nunca nos descuida ni nos olvida. Su corazón siempre despierta y vela, y en el momento oportuno Él viene y trae la liberación. Deberíamos aprender a confiar en nuestro Señor con tal seguridad que, en cualquier hora de peligro, podamos acurrucarnos en su seno, sin temor ni ansiedad, y dejar que Él cuide de nosotros.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Faithless Fear
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.