Pensamientos matutinos

Cuando Dios entra en gloria, llega un fuego que renueva

Por la glorificación de Cristo, la promesa del Padre alcanzó a una iglesia preparada y unió oración y unidad. El Espíritu descendió en fuego para transformar su dolor en misión y testimonio.

La glorificación de Cristo marcó el cumplimiento de una promesa largamente esperada por una iglesia humilde y quebrantada. Los discípulos no recibieron de golpe el poder para sí, sino el poder para que Dios fuese conocido en el mundo. La escena de Pentecostés muestra que el Espíritu fue derramado en el momento justo: después de la cruz, la resurrección y la ascensión, cuando el Hijo fue entronizado, la presencia prometida cayó sobre los suyos como viento y fuego, y los convirtió en testigos valientes.

El texto nos invita a leer nuestra historia espiritual con esa misma lógica. El cielo no nos llama a estar ocupados para no tener hambre, sino a estar juntos para depender de Él. La adoración de multitudes no sustituyó la oración en una habitación alta: la precedió y la sostuvo. Hoy, cuando la vida parece en silencio, la pregunta es la misma de los primeros creyentes: ¿estamos como una iglesia preparada, unida y suplicante, o esperamos pasivamente con corazón de turista espiritual? El Señor glorificado da Espíritu con poder, sí, pero también da hambre de santidad y valentía para anunciar que Él vive.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - December 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura