El año devocional de Miller

Cuando Dios guarda silencio

El silencio de Dios no es abandono; es una prueba que purifica nuestra fe.

¿Quién no ha acudido a Cristo con una carga, clamando por auxilio o alivio, solo para hallarlo en silencio? A muchas de nuestras súplicas fervientes parece no responder palabra. Se nos dice que pidamos y recibiremos, que busquemos y hallaremos, que llamemos y se nos abrirá. Sin embargo, llegan tiempos en que pedimos con ruegos y no parecemos recibir; cuando, aunque buscamos con ansia intensa, no parecemos hallar lo que buscamos; cuando golpeamos a la puerta de la oración hasta tener las manos magulladas y sangrantes, y la puerta no se abre.

A veces los cielos parecen de bronce sobre nosotros, y preguntamos: «¿Hay en alguna parte un oído que escuche nuestros ruegos? ¿Hay en alguna parte un corazón que sienta simpatía por nosotros en nuestra abrumadora necesidad?» A veces Dios parece tan lejano que nuestros clamores no lo alcanzan. Nada hay tan terrible como este silencio de Dios, la sensación de que la comunicación está cortada. Pocas oraciones en la Biblia son más patéticas que la del salmo: «No guardes silencio para conmigo, no sea que, callando, me asemeje a los que descienden al abismo». Cualquier cosa de Dios, cualquier disciplina, es mejor que su silencio.

¡Oh, sería un mundo desolador si el credo del ateo fuera verdad, que no hay Dios, ningún oído que escuche la oración; que ninguna voz de auxilio, de amor o de consuelo desciende jamás de los cielos!

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - March 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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