«Espere Israel al Señor». ¿Ha cesado ella de esperar en la criatura? ¿Desespera de salvación de cualquier otra fuente o parte sino la sangre del Cordero? ¿Está clamando, suspirando, anhelando, jadeando y rogando al Señor que se manifieste en su alma? «Espere», pues, «Israel al Señor, porque en el Señor hay misericordia». No desechará a su Israel que espera; no la herirá con los relámpagos de su ira; mostrará misericordia al pobre pecador culpable que viene con polvo sobre su cabeza, vestido de cilicio y ceniza, lamentando su vileza delante del Señor. No hay ira en el seno del Señor contra él; hay misericordia, misericordia que perdona en el seno de Jehová para Israel; por tanto, «espere Israel al Señor».
Si Israel se mira a sí misma, no puede tener ni un grano de esperanza; si mira a la ley, no puede tener ni un rayo de expectativa; si mira a un brazo de carne, ninguno puede hacerle bien. Pero si Israel mira «a los montes de donde viene su socorro», a Dios el Padre en su amor elector, a Dios el Hijo en su sangre redentora, a Dios el Espíritu en su obra santificadora; si Israel logra así anclar dentro del velo y «esperar en el Señor», su esperanza no será cortada ni defraudada; no será como la esperanza del hipócrita, tela de araña que la primera ráfaga del desagrado eterno barrerá para siempre.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: February 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.