Meditaciones santas para cada día

Cuando el alma se deleita en Dios

Aquellos que cultivan una comunión íntima con Dios encuentran no solo descanso, sino un santo gozo, y sus deseos se conforman a su voluntad.

«Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.» Salmos 37:4

El Señor es tan glorioso y tan bueno, que quienes le conocen bien no solo encuentran en Él descanso y satisfacción, sino también santo gozo y deleite.

Cabe temer que el deleitarse en Dios sea comparativamente raro, incluso entre los verdaderos cristianos. Donde existe, siempre está vinculado a una comunión íntima y habitual con Dios.

El alma de quien disfruta esta comunión cercana con el Ser infinitamente sabio y benigno llega a asemejarse a Él, y los anhelos predominantes de tal persona están en armonía con su voluntad. Cuando se busca algún favor temporal, se pide con sumisa confianza; y si llegara a ser negado, se experimenta un grado feliz de aquiescencia. En la medida en que un alma se deleita en Dios, desea recibir únicamente aquello que Él, en su bondad infinita, juzgue conveniente conceder; y así sus deseos le son concedidos.

Fuente y atribución

Autor original: Autor desconocido

Título original: So far as a soul delights in God

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura