Porciones diarias

Cuando el alma se reconoce tierra seca necesita los torrentes de Dios

El hijo de Dios anhela dar fruto pero se descubre estéril como tierra seca. La promesa divina derrama torrentes, no rocíos, sobre el alma que llora su propia esterilidad y clama por la gracia abundante.

¡Cuán a menudo el alma, nacida y enseñada de Dios, siente que es esta "tierra seca"! Gustosamente sería fructífera en toda buena palabra y obra; sería adornada con toda gracia del Espíritu dentro y con todo buen y santo fruto fuera. Que nadie piense que el hijo de Dios es descuidado o indiferente respecto al fruto, ya sea interior o exterior. No hay nada demasiado santo, demasiado celestial, demasiado espiritual o demasiado gracioso que el hijo de la gracia no deseara experimentar interiormente y producir exteriormente.

Pero siente que no puede, por esfuerzo propio alguno, producir esa fecundidad tras la cual suspira. Tan imposible sería que un campo estéril se convirtiera por sí solo en un jardín fructífero sin ser labrado por mano humana ni recibir lluvia del cielo, como que un alma que siente y conoce su propia esterilidad produzca por su propio esfuerzo una cosecha de los frutos de justicia.

Mas el Señor, que conoce el deseo del corazón y su llanto interior por su propia esterilidad, ha dado en el texto una dulce y graciosa promesa: "Derramaré torrentes sobre la tierra seca." Una lluvia parcial no bastaría. La tierra seca pronto absorbería apenas unas gotas de lluvia estival. Han de venir torrentes, ya de los cielos o de los arroyos de aquel río que alegra la ciudad de Dios, para obrar este cambio poderoso. Estos "torrentes" son las promesas derramadas en el alma, el amor de Dios esparcido en el corazón, las manifestaciones de Cristo y de su sangre expiatoria, los influjos de gracia que sobreabundan sobre toda abundancia del pecado, y el fluir de la paz como un río en el espíritu contrito.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: September 10

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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