La vida de Cristo para cada día

Cuando el amor de Cristo parece tardar en responder

El Señor demora su respuesta a la familia amada de Betania para glorificar a Dios, mostrando que la redención desde el mal brinda más gloria que su prevención.

La conducta de nuestro bendito Redentor hacia la familia amada de Betany arroja luz sobre su trato con sus santos hoy en la tierra. Marta, María y Lázaro estaban firmemente unidos a su Señor, y podían soportar pruebas que santos más débiles no habrían podido resistir.

El Señor no tardó en sanar al hijo del noble ni a la hija de Jairo, pero se demoró en pronunciar la palabra en favor del hermano de María. ¿Cuál era la razón de esta diferencia? María y su hermana conocían bien a su Señor; habían experimentado su fidelidad en el pasado; podían confiar en su amor aun en medio del aparente abandono. Cuando Lázaro enfermó, sus hermanas sintieron profundamente la ausencia de su Señor, pero sabían dónde estaba y enviaron un mensajero para informarle de su aflicción. Las palabras del mensaje fueron pocas y conmovedoras: «He aquí, aquel a quien amas está enfermo». Las hermanas no pidieron que Jesús viniera; presentaron su caso ante él y lo dejaron a su amor nunca fallero para que obrara como juzgara conveniente. Aquí hay un ejemplo para nuestras oraciones. Es un consuelo en la angustia exponer nuestras necesidades y pesares ante el Señor; pero es mejor dejar a su sabiduría decidir cómo aliviarnos.

La respuesta que Jesús dio al mensaje fue muy alentadora: «Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». Sin embargo, parece probable que Lázaro muriera antes de que el mensaje pudiera ser entregado a las hermanas que lloraban. Debió llegar demasiado tarde para darles consuelo.

Pero la cámara del moribundo, la escena del funeral, los días de luto, todo fue ordenado «para la gloria de Dios». Naturalmente imaginamos que Dios es más glorificado impidiendo el mal; pero sabemos por sus propias declaraciones que es más glorificado redimiendo del mal. La caída de los ángeles y del hombre al final traerá más gloria a Dios que la que habría surgido si estos males se hubieran impedido; pues entonces las maravillas de la redención nunca habrían podido desplegarse. Es un deleite para los justos promover la gloria de su Padre celestial. De buena gana soportarían sufrimientos con este fin. Hace poco oímos de un hombre que nació ciego para que las obras de Dios se manifestaran en él; ahora oímos de uno que murió con el mismo fin. Los creyentes aun ahora mueren, no como castigo por el pecado, sino para promover la gloria de Dios. Cristo ha sufrido por sus pecados y ha llevado todo su castigo, pero determina que mueran, para que en el último día los resucite a todos para su propia gloria. Cuando él diga: «Subid acá», entonces gran temor caerá sobre los que los vean ascender en una nube al encuentro de su Señor en el aire.

La de ellos será una resurrección más gloriosa que la de Lázaro, pues él resucitó para morir otra vez; pero los que sean vivificados en el último día no morirán jamás.

Fuente y atribución

Autor original: F. L. Mortimer

Título original: Christ receives a message from Martha and Mary

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de F. L. Mortimer, publicado originalmente en Grace Gems.

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