Así son los arroyos de este mundo: por un tiempo corren llenos, luego comienzan a menguar y al fin se secan por completo. Esto es cierto respecto de todo gozo terreno. Hay, sin embargo, un consuelo en lo que sigue al texto: cuando el arroyo se secó, Dios ya tenía otro lugar preparado para su siervo. «Levántate y vete a Sarepta». Allí encontró ayuda lista y esperando.
Debió ser una dura prueba para la fe de Elías ver el arroyo cada vez más delgado. «¿Qué haré cuando el agua se acabe?», se preguntaría. Pero no hay por qué suponer que jamás se preocupó. Sabía que Dios estaba proveyendo para él y que tendría algo más listo cuando aquel manantial cesara. Una mañana ya no corraba el agua sobre las piedras, y el profeta tuvo que comer un desayuno seco, solo pan y carne; aun así, creo que no se angustió. Entonces, después del desayuno, el Señor vino y le dijo que se trasladara.
La lección es que jamás debemos dudar de Dios, por muy bajo que llegue la provisión. Aunque hayamos descendido hasta el último bocado de pan y la última taza de agua, y todavía no veamos ningún recurso nuevo más allá, debemos tomar el último mendrugo con gratitud, creyendo que Dios tendrá algo más listo a su tiempo. Bastará con que esté listo cuando hayamos comido la última corteza.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - July 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.