Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Cuando el espíritu pelea contra la carne

El Espíritu vela sobre su obra en el alma y la anima para luchar contra la carne; pues nuestros amigos son más fuertes que nuestros enemigos y la victoria es segura.

El Espíritu Santo es especialmente celoso de su propia obra en el alma. Él la formó originalmente; es su propia descendencia espiritual; y como una madre vela sobre su niño, así el bendito Espíritu vela sobre el espíritu de su propia creación. Es la contraparte de sí mismo, pues es el espíritu que él ha levantado en el alma por su propio poder omnipotente. Él, por tanto, obra sobre él, respira en él nueva vida y poder, y comunica gracia de la inagotable plenitud del Hijo de Dios, capacitando así al espíritu para respirar y actuar, luchar y pelear contra la carne, de modo que esta no puede salirse con la suya por completo, sino que debe someterse y ceder. Pues el espíritu puede pelear tanto como la carne; puede actuar tanto como la carne; y puede desear el bien tanto como la carne puede desear el mal.

¡Qué misericordia para nosotros que haya en nuestra alma aquellos celestiales anhelos del espíritu contra la carne, aquellos clamores a Dios contra ella; y que el espíritu dentro de nosotros así se asiera del brazo de la Omnipotencia fuera de nosotros, busque ayuda del Señor Dios Todopoderoso, y, por la fuerza así comunicada, pelee contra la carne y alcance a veces una victoria muy bendita sobre ella! Pues ¿qué puede la carne contra el espíritu cuando este es animado por el poder divino? ¿Qué son el pecado, Satanás y el mundo cuando tienen que oponerse a un Dios Trino en armas? Esto hace segura la victoria: que nuestros amigos son más fuertes que nuestros enemigos, y la obra de Dios en nuestra alma mayor que cuanto el pecado, Satanás o el mundo puedan traer contra ella. Esto hizo decir al apóstol, tras describir el conflicto interior: "Doy gracias a Dios, por medio de Jesucristo nuestro Señor" (Rom. 7:25). Y cuando hubo enumerado la oposición que el cristiano ha de soportar por todas partes, exclama, como en santo triunfo: "Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó" (Rom. 8:37).

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: May 31

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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