El Espíritu Santo no viene a reemplazar a Cristo, sino a llevarnos a su presencia viva. Toma de la persona, el carácter y la obra de Jesús, y nos lo entrega como consuelo en la aflicción, fuerza en las pruebas y alimento en los vacíos de la fe.
Cuando permitimos que el Espíritu intervenga entre nuestra fragilidad y la gloria del Señor, aprendemos a discernir que muchas comprensiones de Jesús no nacen de nuestra intuición, sino de Su testimonio. Entonces la vida adquiere un centro claro: no somos autosuficientes, somos testigos agradecidos de Aquel que el Padre ha dado y que no deja de ser glorificado en su pueblo.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: THE DIVINE GLORIFIER
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.