Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Cuando el Maestro Parece Tardar Demasiado

Jesús nunca tiene prisa ni llega demasiado tarde. Sus demoras no son olvidos, sino oportunidades para obrar de manera aún más gloriosa y superabundante en nuestra vida.

Así parecía que Jesús se había demorado demasiado en el camino. A nosotros puede parecernos que no debió detenerse en absoluto para sanar ni para hablar con aquella mujer. La hija de Jairo se estaba muriendo, y no había un momento que perder. ¿Por qué el Maestro no se apresuró a llegar a su cabecera antes de que ella muriera? Pero cuando leemos la historia hasta el final, nos alegramos de que se haya detenido para sanar y ayudar a la mujer.

Una cosa que aprendemos de este suceso es que Jesús nunca tiene prisa. Nunca está tan absorto en un caso de necesidad que no pueda detenerse para prestar atención a otro. Nunca está tan apremiado por el tiempo que tengamos que esperar nuestro turno. No importa lo que esté haciendo, siempre oirá al instante nuestro clamor de necesidad.

La idea que tenía una niña acerca de cómo Dios escucha sus oraciones era que, cuando ella comenzaba a orar, Dios pedía a todos los ángeles que guardaran silencio, diciendo: ¡Oigo una voz, la voz de una niña! Y entonces todos los ángeles permanecían en perfecto silencio hasta que ella decía Amén. No es necesario callar a los ángeles para que Dios oiga orar al más humilde de los pequeñitos; sin embargo, la niña no andaba muy equivocada.

Otra cosa que aprendemos de esta demora es que Jesús nunca llega demasiado tarde, ni espera demasiado tiempo. Ciertamente parecía que esta vez se había tardado demasiado; pero cuando vemos cómo terminó todo, estamos seguros de que no cometió ningún error. Es verdad que la niña murió mientras Él se detenía; pero esto solo le dio la oportunidad de realizar un milagro mayor. Esperó para poder hacer una obra más gloriosa. Siempre hay alguna buena razón cuando Cristo se demora en responder nuestras oraciones o en acudir en nuestra ayuda. Él espera para poder hacer mucho más por nosotros al final. Aun muchísimo más de todo lo que pedimos o pensamos. Así que tenemos una lección más acerca de dejar que nuestro Señor tenga su propio camino con nosotros, incluso al responder nuestras oraciones. Él sabe mejor cuándo responder y qué respuesta dar.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Jairus' Daughter

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura