"Yo pensaba: ¡En mi nido moriré!" Job 29:18
El nido de Job era muy cómodo, y parecía muy seguro. Estaba en lo alto, y no era fácil de alcanzar. Sabía que la muerte podía alcanzarlo, pero pensaba que nada más lo perturbaría. Su conducta era recta, su conciencia estaba tranquila; Dios era su Padre, y la providencia era su amiga.
"Yo pensaba: ¡En mi nido moriré!"
Pero, ¡ay! De repente se levantó una "tormenta": el nido fue destruido, ¡y el pobre pájaro yacía sangrando y expuesto!
¡Ningún nido terrenal está fuera de peligro! Los consuelos temporales solo nos son prestados. Cuanto más alto sea el árbol en el que construimos, más expuestos estaremos al torbellino y a la tormenta.
Aquí en la tierra no tenemos ciudad permanente. En un solo momento, nuestro hermoso nido puede quedar devastado. Esforcémonos, pues, por dejar nuestros asuntos completamente en las manos del Señor, y aprendamos a estar contentos con Sus designios.
Debemos morir. Pero cuándo, dónde y cómo debe dejarse en las manos del Señor.
Cinco minutos después de la muerte importará muy poco si morimos en un lecho mullido, en una mansión lujosa y rodeados de amigos queridos, o como un pobre mendigo enfermo, muriendo solo en la miseria.
Los consuelos presentes pueden abandonarnos todos, y nuestro blando nido puede ser esparcido por los vientos, ¡pero nada puede perturbar nuestra salvación y nuestra gloria futura!
"Todos estos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y confesando que eran peregrinos y forasteros sobre la tierra." Hebreos 11:13
"Pero deseaban una mejor, esto es, una celestial. Por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse su Dios, porque les ha preparado una ciudad." Hebreos 11:16
Fuente y atribución
Autor original: James Smith
Título original: The nest was destroyed, and the poor bird lay bleeding and exposed!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Smith, publicado originalmente en Grace Gems.