Ahora le tocaba llorar al hijo mayor. Sorprendido, sosegado, conmovido, se echó sobre el cuello de su hermano; y, besándolo, reconoció su falta e imploró perdón. Y allí, fundidos en tiernos abrazos, los dos muchachos se erguían como una prueba viviente de esto: que los mandatos más elevados y aparentemente más impracticables de nuestro Señor admiten una obediencia más literal de la que cualquiera les concede, y de la que casi nadie supone posible darles.
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Guthrie
Título original: Pithy gems from Thomas Guthrie — 920
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Guthrie, publicado originalmente en Grace Gems.