Mañana y noche

Cuando el pueblo de Dios actúa como el mundo

Una advertencia para los creyentes contra conformarse con los impíos en su conducta y conversaciones cotidianas.

La bondad fraternal era debida por parte de Edom hacia Israel en el tiempo de necesidad; pero en lugar de ella, los hombres de Esaú se aliaron con los enemigos de Israel. En la frase que tenemos delante se pone especial énfasis en la palabra tú; como cuando César clamó a Bruto: «¿Y tú, Bruto?». Una mala acción puede ser tanto peor cuanto más noble sea la persona que la comete.

Cuando nosotros, los escogidos favorecidos del cielo, pecamos, pecamos con énfasis. Nuestra ofensa es clamorosa, porque somos tan peculiarmente indulgados. Si un ángel pusiera su mano sobre nosotros cuando estamos haciendo el mal, no necesitaría otra reprensión que la pregunta: «¿Qué, tú? ¿Qué estás haciendo?» Mucho perdonado, mucho librado, mucho instruido, mucho enriquecido, mucho bendecido, ¿osaremos extender nuestra mano hacia el mal? ¡Dios no lo permita!

Unos minutos de confesión pueden serte beneficiosos, amable lector, esta mañana. ¿Nunca has sido como los impíos? En una velada, cierto hombres rieron un chiste sucio, y el chiste no fue del todo ofensivo a tu oído; aun tú eras como uno de ellos. Cuando se decían cosas duras acerca de los caminos de Dios, tú estabas tímido en silencio; y así, para los que miraban, eras como uno de ellos. Cuando los mundanos regateaban en el mercado y cerraban duros negocios, ¿no eras como uno de ellos? Cuando perseguían la vanidad con pie de cazador, ¿no eras tan codicioso de ganancia como ellos? ¿Podría discernirse alguna diferencia entre tú y ellos? ¿Hay alguna diferencia?

Aquí llegamos al terreno cerrado. Sé honesto con tu propia alma, y asegúrate de que eres una nueva criatura en Cristo Jesús; pero cuando esto sea seguro, camina con celo, no sea que alguien pueda volver a decir: «Aun tú eras como uno de ellos». No desearías compartir su condenación eterna; ¿por qué, pues, ser como ellos aquí en la tierra? No entres en su secreto, no sea que entres en su ruina. Ponte del lado del pueblo afligido de Dios, y no del lado del mundo.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: July 23 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura