El año devocional de Miller

Cuando el sol se pone tu corazón queda a prueba

Cada atardecer nos invita a poner en orden lo vivido y a soltar todo enojo antes de descansar confiados en las manos de Dios.

Es bueno que la vida tenga horizontes que, por un tiempo, la cierren como si hubiera terminado. Esos finales momentáneos nos mantienen atentos y nos recuerdan el final definitivo, después del cual ya no habrá un nuevo comienzo en este mundo. La tarde detiene por una estación la tarea de la vida: dejamos el arado en el surco, el martillo junto al yunque, el hacha apoyada en la raíz del árbol. Cerramos la puerta del molino o de la oficina y volvemos a casa. Nuestro trabajo concluyó por hoy, y quizá nunca más lo retomemos. Por eso, cada ocaso debería ser una prueba de la vida, en la que todo quede terminado como si fuera el final de todo.

La hora de la tarde, cuando nos inclinamos a los pies de Dios, debería ser siempre un tiempo para enderezar cuanto haya salido mal en nosotros durante el día. Entonces, todo sentimiento de amargura debe ser echado de nuestro corazón. La vida es demasiado seria para aventurarnos en la oscuridad de la noche y dormir abrigando enojo o envidia. «No se ponga el sol sobre vuestro enojo» es un consejo sabio que custodia nuestra paz y abre el camino al perdón.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - November 1

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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