Flores de un jardín puritano

Cuando el viento entra por las grietas y la lluvia gotea del techo

El cuerpo es una frágil tienda que el Señor no desprecia, sino que reconstruirá en gloria; por eso el creyente puede estar de buen ánimo aun en el deterioro y la muerte.

"Si las paredes de nuestra casa se pudrieran, y el techo estuviera a punto de caernos sobre la cabeza—no la abandonaríamos. No, la haríamos reconstruir de una mejor manera."

Así también el alma desea dejar la pobre y frágil morada del cuerpo, pero no que el cuerpo sea destruido por completo. La deja con la esperanza de que la casa de arcilla sea reconstruida en forma más gloriosa. "No porque queramos ser despojados", dice el apóstol, "sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida"; no porque queramos ser echados de nuestra casa y hogar, sino porque deseamos entrar en nuestra mejor y permanente morada, que el Señor seguramente nos proveerá.

El Señor no desprecia esta casa de arcilla—Él la reconstruirá, y la habitaremos para siempre. Por tanto, consolémonos cuando el viento sopla por las rendijas y la lluvia gotea a través del techo—tanto más pronto caerá, y tanto más pronto será restaurada. El breve tiempo en que estaremos sin morada no nos causará ningún inconveniente, pues aun entonces estaremos con el Señor. Por tanto, estemos en todo de buen ánimo.

Oh, mi Señor, Tú me has hecho saber que este cuerpo pronto dejará de ser un cuerpo para mí; por tanto, no lo mimaré. Pero le prometes una resurrección; por tanto, no lo mancharé. Enséñame cómo, en el cuerpo o fuera del cuerpo, habitar en Ti y honrar tu santo nombre.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: When the wind blows through the chinks, and the rain drips through the roof!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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