Siempre que Jesús entra en un hogar, no puede mantenerse oculto por mucho tiempo. Él no puede esconderse. Los vecinos pronto descubrirán que Él está allí. Las personas no pueden guardar el secreto. Lo dejarán escapar de muchas maneras. Lo mostrarán en sus rostros. Quienes tienen a Cristo en su casa no se ven como las demás personas. Hay una radianteza y un resplandor en ellos cuando salen que habla de una fuente de gozo que no es de este mundo. Hay también algo en su manera de hablar que delata el secreto: ¡no pueden dejar de hablar de su Huésped! Así, a pesar de sí mismos, la familia en cuya casa viene Jesús terminará revelando el secreto.
Las flores fragantes no pueden ocultarse, y hay una fragancia en Jesús que siempre revela su presencia. La luz no puede esconderse, y hay tanta luz en Él que brilla por cada ventana y por cada rendija y grieta de la casa donde habita. El amor mismo es invisible, pero dondequiera que mora produce tales efectos que su presencia pronto se hace conocida. Hace a las personas amables, bondadosas, atentas y desinteresadas, y las llena de nuevos deseos de hacer el bien, de servir y bendecir a otros. Y dondequiera que está Cristo, allí está el amor, con toda su influencia transformadora y penetrante.
A algunas personas les gusta reunir cosas hermosas en sus hogares: pinturas, esculturas, objetos raros de tierras lejanas, piezas de interés y atractivo. Algunas se enorgullecen de la elegancia de sus muebles y de la fineza de la decoración de sus casas. Pero de ninguna otra manera puede el cristiano introducir en su hogar tanta belleza, tanto gozo y consuelo, tanta paz verdadera, como haciendo de Cristo su huésped permanente.
No importa con cuánta quietud entre Jesús, los vecinos pronto lo sabrán, y también recibirán el beneficio y la bendición de ello; porque de un hogar donde Cristo mora siempre sale una influencia fragante y un ministerio amoroso y servicial.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: He Could Not be Hid
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.